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Steve Jobs. EL COLEGIO


Steve Jobs.
EL COLEGIO
Antes incluso de empezar la primaria, su madre le había enseñado a leer. Aquello, sin embargo, le trajo algunos problemas. «Me aburría bastante durante los primeros
años de colegio, así que me entretenía metiéndome en líos». Pronto quedó claro que Jobs, tanto por su disposición como por su educación, no iba a aceptar figuras
paternas. «Me encontré allí con un tipo de autoridad diferente de cualquiera que hubiera visto antes, y aquello no me gustaba. Lo cierto es que casi acaban conmigo.
Estuvieron a punto de hacerme perder todo atisbo de curiosidad».
Su colegio, la escuela primaria Monta Loma, consistía en una serie de edificios bajos construidos en la década de 1950 que se encontraban a cuatro manzanas de su
casa. De joven, contrarrestaba el aburrimiento gastando bromas. «Tenía un buen amigo llamado Rick Ferrentino, y nos metíamos en toda clase de líos —recordaba—.
Como cuando dibujamos cartelitos que anunciaban que iba a ser el “Día de llevar tu mascota a clase”. Fue una locura, con los perros persiguiendo a los gatos por
todas partes y los profesores fuera de sus casillas». En otra ocasión, convencieron a los otros chicos para que les contaran cuáles eran los números de la combinación
de los candados de sus bicicletas. «Entonces salimos y cambiamos todas las cerraduras, y nadie podía sacar su bici. Estuvieron allí hasta bien entrada la noche, hasta
que consiguieron aclararse». Ya cuando estaba en el tercer curso, las bromas se volvieron algo más peligrosas. «Una vez colocamos un petardo bajo la silla de nuestra
profesora, la señora Thurman. Le provocamos un tic nervioso».
No es sorprendente, pues, que lo mandaran expulsado a casa dos o tres veces antes de acabar el tercer curso. Para entonces, no obstante, su padre había
comenzado a tratarlo como a un chico especial, y con su estilo tranquilo pero firme dejó claro que esperaba que el colegio hiciera lo mismo. «Verán, no es culpa suya
—le defendió Paul Jobs ante los profesores, según relató su hijo—. Si no pueden mantener su interés, la culpa es de ustedes». Jobs no recordaba que sus padres lo
castigaran nunca por las transgresiones cometidas en el colegio. «El padre de mi padre era un alcohólico que lo golpeaba con un cinturón, pero yo ni siquiera estoy
seguro de que me dieran un azote alguna vez». Y añadió que sus padres «sabían que la culpa era del colegio por tratar de hacer que memorizara datos estúpidos en
lugar de estimularme». Para entonces ya estaba comenzando a mostrar esa mezcla de sensibilidad e insensibilidad, de irritabilidad e indiferencia, que iba a marcarlo
durante el resto de su vida.
Cuando llegó el momento de pasar a cuarto curso, la escuela decidió que lo mejor era separar a Jobs y a Ferrentino y ponerlos en clases diferentes. La profesora de
la clase más avanzada era una mujer muy resuelta llamada Imogene Hill, conocida como Teddy, y se convirtió, en palabras de Jobs, en «uno de los santos de mi vida».
Tras observarlo durante un par de semanas, decidió que la mejor manera de tratar con él era sobornarlo. «Un día, después de clase, me entregó un cuaderno con
problemas de matemáticas y me dijo que quería que me lo llevara a casa y los resolviera. Yo pensé: “¿Estás loca?”, y entonces ella sacó una de esas piruletas
gigantescas que parecían ocupar un planeta entero. Me dijo que cuando lo hubiera acabado, si tenía bien casi todas las respuestas, me daría aquella piruleta y cinco
dólares. Y yo le devolví el cuaderno a los dos días». Tras unos meses, ya no necesitaba los sobornos. «Solo quería aprender y agradarle».
Hill le correspondía con el material necesario para pasatiempos tales como pulir una lente y fabricar una cámara de fotos. «Aprendí de ella más que de ningún otro
profesor, y si no hubiera sido por esa mujer, estoy seguro de que habría acabado en prisión». Aquello volvió a reforzar en él la idea de que era especial. «En clase, yo
era el único del que se preocupaba. Ella vio algo en mí».
Fuente: Steve Jobs. La biografía
Walter Isaacson
Traducción de
David González-Iglesias González/Torreclavero
www.megustaleer.com