Felipe : Nombre de reyes y soberanos.

Felipe  :  Nombre de santos: - de Betsaida. Mártir, uno de los apóstoles. Conm., el 3 de mayo.¦ - Neri. Sacerdote it. (1515-1595); fundador de la Congregación del Oratorio. Conm., el 26 de mayo

Felipe  :  Nombre de reyes y soberanos. Borgoña: - II el Atrevido (1342-1404), primer duque de Borgoña (1363). ¦ - III el Bueno (1396-1467), jefe de los borgoñones en la guerra de los Cien Años. España: - I el Hermoso (1478-1506), rey de Castilla por su matrimonio con Juana, hija de los Reyes Católicos. ¦ - II (1527-1598), rey de España. Subió al trono en 1556. Puso fin a la guerra con Francia con la victoria de San Quintín y la paz de Cateau-Cambrésis (1559). Intervino en la Liga Santa contra los turcos (victoria de Juan de Austria en Lepanto, 1571). Incorporó Portugal a España (1580). Simultáneamente, tuvo que hacer frente a la sublevación de los Países Bajos (1568-1598); en 1598, por la paz de Vernins, les otorgó el rey un gobierno autónomo, legándolos a su hija Isabel Clara Eugenia. Con la derrota de la Armada Invencible (1588) comenzó la decadencia naval española En el interior, tuvo que hacer frente a las sublevaciones moriscas andaluzas. Trasladó a Madrid la capitalidad de España. ¦ - III (1578-1621), hijo del anterior, subió al trono en 1598; durante la privanza de Lerma se firmó la paz con Francia y con Inglaterra (Londres, 1604). Una nueva sublevación en los Países Bajos obligó a otorgar la independencia a las Provincias Unidas de Holanda (Tregua de los Doce Años, 1609). De 1609 a 1614 tuvo lugar en España la expulsión de los Æmoriscos. ¦ - IV (1605-1665), hijo y sucesor del anterior, subió al trono en 1621; su privado Olivares fue el autor de las directrices política del reinado. Sostuvo numerosos conflictos con Francia y Holanda (derrota de Rocroi, 1641). En el interior, los intentos de centralización ocasionaron la guerra de Cataluña (1640-60) y la independencia de Portugal (1659). ¦ - V (1683-1746), primer rey de la dinastía borbónica, designado sucesor por Carlos II. Se enfrentó al archiduque Carlos en la guerra de Sucesión. En 1714 se promulgaron los decretos de Nueva Planta que abolieron los regímenes especiales de los pueblos ibéricos. ¦ - de Borbón y Grecia. Príncipe de Asturias (1968-    ), heredero de la Corona española. Francia: - II Augusto (1165-1223), rey desde 1180, venció en Bouvines (1214). ¦ - III el Atrevido (1245-1285), rey desde 1270; intentó apoderarse de Cataluña, pero fue derrotado. ¦ - IV el Hermoso (1268-1314), rey desde 1285, luchó contra el papa Bonifacio VIII. Excomulgado, hizo capturar al pontífice. ¦ - VI de Valois (1293-1350), rey desde 1328; durante su reinado se inició la guerra de los Cien Años

Felipe, León  :  Seudónimo del poeta español León Felipe Camino (1884-1968). Poesía de expresión directa y apasionada, a menudo con intenciones sociales. Exiliado en América desde 1938. Versos y oraciones de caminante, Llamadme publicano, El ciervo

Félix de Valois  :  Santo (1127-1212); religioso francés, fundador con san Juan de Mata de la orden de los Trinitarios. Conm., 20 de noviembre


Félix, María  :  Actriz mexicana (1915-    ). Interviene en numerosas películas: Enamorada, La bandida, etc.

Gandhi, Mohandas Karamchand

Gamboa, Federico  :  Escritor y diplomático mexicano (1864-1939). Suprema ley, Santa

Gamboa, Isaías  :  Escritor colombiano (1872-1904). Autor de la nov. La tierra nativa

Gandhi, Indira  :  Política india (1917-1984), hija y colaboradora de Nehru. Primera ministra. Murió asesinada. La sucedió su hijo Rajiv, asesinado a su vez cuando se hallaba en la oposición, en 1991


Gandhi, Mohandas Karamchand  :  (llamado Mahatma). Dirigente político y espiritual indio (1869-1948). Frente al gobierno colonial ingles predicó la «resistencia pasiva» y la «desobediencia civil». Estuvo encarcelado en varias  ocasiones, y participó posteriormente en las conversaciones que habían de conducir a la independencia (1947). Se opuso al sistema hindú de castas. Murió asesinado por un fanático hindú. E v.b.t


Ganesa  :  Divinidad hindú de la literatura y las ciencias, representada con cabeza de elefante.

Harrison, Benjamin: Político estadounidense

Harrison, Benjamin:  Político estadounidense (1833-1901), presidente de EE.UU. (1889-93)

Hartline, Haldan Keffer:  Médico estadounidense (1903-1983). Por sus descubrimientos relativos a los procesos químicos y fisiológicos de la visión, obtuvo, junto con R. Granit y G. Wald, el Premio Nóbel de Fisiología y Medicina 1967

Hartung, Hans:  Pintor aleman (1904-1989), abstracto

Harun al-Rashid:  Quinto califa abasia de Bagdad (766-809). Subió al trono en el 786. Personaje de Las mil y una noches


Harvey, William:  Médico ingles (1578-1657), investigador en anatomía y fisiología; describió la circulación de la sangre

Margaret Knight (1838-1914)


Margaret Knight (1838-1914)
Reina de las bolsas de papel
Margaret Knight era empleada en una fábrica de bolsas de papel cuando inventó una nueva pieza de la máquina que doblaba y pegaba automáticamente bolsas de papel creando fondos cuadrados para dichas bolsas.
Anteriormente, las bolsas de papel eran semejantes a los sobres. Los trabajadores rechazaron al principio su consejo de instalar el equipo porque pensaban que las mujeres no sabían nada de máquinas No obstante, en 1870 fundó la Eastern Paper Bag Company para comercializar su invento, que se sigue usando hoy en día. Aunque Margaret recibió su primera patente a la edad de treinta años, a los doce ya había inventado un aparato para parar la máquinas textiles y evitar que los obreros resultaran heridos. Recibió 26 patentes más a lo largo de su vida: un protector del vestido y de la falda (1883), un corchete para trajes (1884), una máquina de enumeración (1894), un marco para ventanas (1894) o un motor rotatorio (1902), entre otras.
Fuente: Mujeres Inventoras
Raquel Barcos Reyero
Eulalia Pérez Sedeño
Para más información sobre éstas y otras inventoras:

http://inventors.about.com/ library/ blwomeninventors.htm  

Nelson Mandela - La cruzada contra el sida


5.2. La cruzada contra el sida
El sida fue una de las máximas preocupaciones de Mandela desde que dejó la Presidencia. En la XIII Conferencia Internacional sobre la enfermedad, celebrada en julio de 2000 en Durban, el estadista se distanció de la anticientífica –y universalmente censurada- postura de Mbeki y varios miembros de su Gobierno, que rehusaban distribuir los caros fármacos antirretrovirales (ARV) entre los cinco millones de sudafricanos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) porque creían que el sida no tenía un origen vírico. 

Convertido en la estrella del evento, Mandela, con Mbeki presente, demandó al Gobierno de su propio país una intervención urgente, empezando por la facilitación de ARV genéricos a las embarazadas para reducir la tasa de transmisión materno-infantil. Sin embargo, de acuerdo con su carácter conciliador, para no agriar más la controversia, el orador dirigió unas palabras elogiosas a Mbeki, al que presentó como un "hombre inteligente que asume los planteamientos científicos seriamente y lidera un Gobierno que sé que está comprometido con los principios de la ciencia y la razón". 

Después de la Conferencia de Durban, Mbeki y el Departamento de Salud empezaron a matizar su actitud y, discretamente, fueron acercándose a la ortodoxia médica que auspiciaban organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia de las Naciones Unidas para el Sida (Onusida), aunque aún les costó otros tres años admitir al virus HIV como el causante de la enfermedad y dar luz verde al reparto de los ARV. 

Mandela volvió a ser ponente sobre el sida en las conferencias internacionales XIV, celebrada en Barcelona en julio de 2002, y XV, en Bangkok en julio de 2004. Su campaña 46664, que tomaba el nombre de su antiguo número de preso en Robben Island, siguió recaudando fondos para la lucha contra la enfermedad con la inestimable ayuda de algunas de las más destacadas figuras internacionales del pop y el rock, que celebraron conciertos musicales en Sudáfrica y Europa. 

Meses después de su intervención en la capital tailandesa, el 6 de enero de 2005, el octogenario anunciaba a los medios, en su casa de Johannesburgo y rodeado por sus familiares, la triste noticia de la muerte de su hijo Makgatho, a los 54 años de edad, víctima del sida. 

Abogado de profesión, viudo desde 2003 de su esposa Zondi (fallecida de una neumonía que, como se supo después, también había sido provocada por el sida) y padre de cuatro hijos, Makgatho había ingresado en noviembre anterior en un hospital de Johannesburgo, pero la noticia no había sido divulgada. Ahora, Mandela, a los 86 años, reclamó la necesidad de "dar publicidad al sida y no esconderlo, porque la única manera de convertirlo en una enfermedad normal, como la tuberculosis o el cáncer, es decir abiertamente que alguien ha muerto de sida, y así la gente dejará de considerarlo algo extraordinario". 

La salud del propio Mandela estaba en el punto de mira desde que en julio de 2001 le fue diagnosticado un cáncer de próstata. La dolencia quedó aparentemente curada tras siete semanas de tratamiento con radioterapia, al que el paciente, según los médicos, respondió de manera satisfactoria. 

Por otra parte, entre 2002 y 2004 Mandela vertió fuertes críticas a la política exterior de la Administración de 
George Bush en Estados Unidos en relación a Irak. Así, el ex presidente arremetió contra la Casa Blanca por lanzar la invasión del país árabe a espaldas de la ONU e instó a la comunidad internacional a parar la guerra; posteriormente, denunció la ocupación militar de Irak y los abusos allí cometidos. 5.2. La cruzada contra el sida
El sida fue una de las máximas preocupaciones de Mandela desde que dejó la Presidencia. En la XIII Conferencia Internacional sobre la enfermedad, celebrada en julio de 2000 en Durban, el estadista se distanció de la anticientífica –y universalmente censurada- postura de Mbeki y varios miembros de su Gobierno, que rehusaban distribuir los caros fármacos antirretrovirales (ARV) entre los cinco millones de sudafricanos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) porque creían que el sida no tenía un origen vírico. 

Convertido en la estrella del evento, Mandela, con Mbeki presente, demandó al Gobierno de su propio país una intervención urgente, empezando por la facilitación de ARV genéricos a las embarazadas para reducir la tasa de transmisión materno-infantil. Sin embargo, de acuerdo con su carácter conciliador, para no agriar más la controversia, el orador dirigió unas palabras elogiosas a Mbeki, al que presentó como un "hombre inteligente que asume los planteamientos científicos seriamente y lidera un Gobierno que sé que está comprometido con los principios de la ciencia y la razón". 

Después de la Conferencia de Durban, Mbeki y el Departamento de Salud empezaron a matizar su actitud y, discretamente, fueron acercándose a la ortodoxia médica que auspiciaban organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia de las Naciones Unidas para el Sida (Onusida), aunque aún les costó otros tres años admitir al virus HIV como el causante de la enfermedad y dar luz verde al reparto de los ARV. 

Mandela volvió a ser ponente sobre el sida en las conferencias internacionales XIV, celebrada en Barcelona en julio de 2002, y XV, en Bangkok en julio de 2004. Su campaña 46664, que tomaba el nombre de su antiguo número de preso en Robben Island, siguió recaudando fondos para la lucha contra la enfermedad con la inestimable ayuda de algunas de las más destacadas figuras internacionales del pop y el rock, que celebraron conciertos musicales en Sudáfrica y Europa. 

Meses después de su intervención en la capital tailandesa, el 6 de enero de 2005, el octogenario anunciaba a los medios, en su casa de Johannesburgo y rodeado por sus familiares, la triste noticia de la muerte de su hijo Makgatho, a los 54 años de edad, víctima del sida. 

Abogado de profesión, viudo desde 2003 de su esposa Zondi (fallecida de una neumonía que, como se supo después, también había sido provocada por el sida) y padre de cuatro hijos, Makgatho había ingresado en noviembre anterior en un hospital de Johannesburgo, pero la noticia no había sido divulgada. Ahora, Mandela, a los 86 años, reclamó la necesidad de "dar publicidad al sida y no esconderlo, porque la única manera de convertirlo en una enfermedad normal, como la tuberculosis o el cáncer, es decir abiertamente que alguien ha muerto de sida, y así la gente dejará de considerarlo algo extraordinario". 

La salud del propio Mandela estaba en el punto de mira desde que en julio de 2001 le fue diagnosticado un cáncer de próstata. La dolencia quedó aparentemente curada tras siete semanas de tratamiento con radioterapia, al que el paciente, según los médicos, respondió de manera satisfactoria. 

Por otra parte, entre 2002 y 2004 Mandela vertió fuertes críticas a la política exterior de la Administración de 
George Bush 
en Estados Unidos en relación a Irak. Así, el ex presidente arremetió contra la Casa Blanca por lanzar la invasión del país árabe a espaldas de la ONU e instó a la comunidad internacional a parar la guerra; posteriormente, denunció la ocupación militar de Irak y los abusos allí cometidos.

Mandela, mediador en las guerras africanas; el encontronazo con Mugabe



 Mandela, mediador en las guerras africanas; el encontronazo con Mugabe 
Durante su mandato, y también con posterioridad al mismo, el dirigente sudafricano ejerció una suprema autoridad moral en varios de los conflictos bélicos que asolaban el continente negro, presentándose a los contendientes como árbitro y facilitador. El 4 de mayo de 1997 intentó reconciliar, reuniéndolos en la ciudad congoleña de Point Noire, al dictador zaireño Mobutu Sese Seko y al líder guerrillero 
Laurent Kabila. La tentativa fracasó y al cabo de unos días Kabila y sus rebeldes conquistaron Kinshasa y pusieron término a 22 años de régimen mobutista. 

En la segunda guerra civil que estalló en agosto de 1998 en la rebautizada República Democrática del Congo, caracterizada por la profusión de contendientes y la mortalidad de civiles a una escala sin precedentes, y que terminó suponiendo la intervención militar directa de siete estados de la región, Mandela multiplicó sus esfuerzos pacificadores. 

Aunque sus simpatías por el Gobierno de Kabila eran manifiestas, el dirigente sudafricano adoptó en el seno de la SADC (de la que fue presidente de turno hasta septiembre de 1998) una posición sumamente cauta, hasta el punto de enfrentarse con el presidente zimbabwo, 
Robert Mugabe, por su decisión belicista de enviar un fuerte contingente de tropas en ayuda de Kabila, acosado desde el este por la potente ofensiva rwando-ugandesa. 

Los roces entre Mandela y Mugabe sugerían una rivalidad apenas soterrada por el liderazgo regional. Que Mugabe, un luchador por la libertad en la antigua Rhodesia del Sur devenido autócrata sin escrúpulos, hubiese sido en la década de los ochenta un gran valedor de la Línea del Frente, no fue óbice para que Mandela pusiera muy mala cara a la violenta reforma agraria lanzada por el Gobierno de Harare a finales de 1999, en la que sus partidarios, inflamados por la retórica nacionalista y de odio racial que destilaba el régimen del ZANU-PF, se dedicaron a asaltar las granjas de los ciudadanos blancos, causando muertos y destrucciones, y sumiendo al país en una situación social y política explosiva, amén de abocarlo a la ruina económica. 

En mayo de 2000, ya fuera de la Presidencia, y mientras Mbeki intentaba influir positivamente en el conflicto zimbabwo con su criticada estrategia de la "diplomacia tranquila", que omitía cualquier atisbo de crítica a Harare, Mandela se descolgó con unas declaraciones, insólitamente crudas en él, donde aseguraba que en África había "líderes que un día comandaron ejércitos de liberación" y que luego habían hecho "una enorme riqueza" y únicamente se mostraban interesados en "explotar a los pobres y movilizar a niños para lanzarlos a morir por su enriquecimiento personal". 

"Esa es la lección de la historia", sentenciaba Mandela, que "los tiranos de hoy pueden ser destruidos por vosotros [los pueblos que los padecen], y confío en que tengáis la capacidad de hacerlo". Preguntado por los asombrados periodistas si se estaba refiriendo a Mugabe, Mandela respondió: "Todo el mundo sabe de quién estoy hablando". En junio de 2008 Mandela volvería a fustigar a Mugabe, denunciando el "trágico fracaso del liderazgo" del presidente zimbabwo. 

La tendencia a buscar en la nueva Sudáfrica democrática una autoridad fuerte para la resolución de todo tipo de desavenencias y crisis nacionales en los estados de la zona pareció prefigurar un escenario de presencia militar activa. Sin embargo, el Mandela presidente se mostró bastante reticente a las fórmulas expeditivas, que permitirían a Sudáfrica demostrar a las claras su condición de potencia regional en la parte meridional del continente (como Nigeria podía serlo en África occidental), por entender que las intervenciones militares, ya fueran de interposición, de pacificación o en misión humanitaria, podían fácilmente añadir más leña al fuego y agravar el conflicto de turno.

La única excepción a este pensamiento, no por ello menos clamorosa y polémica por su carácter drástico y de injerencia, fue el envío el 22 de septiembre de 1998 de un destacamento de 800 soldados, junto con tropas de Botswana, al estado de Lesotho, pequeño reino independiente incrustado en Sudáfrica, entre las provincias del Cabo Oriental, KwaZulu-Natal y el Estado Libre, para poner orden en un contexto de crisis política poselectoral y de motines militares. 

La intervención del Ejército sudafricano, producida a petición del acosado primer ministro
Pakalitha Mosisili, dio lugar a algunos enfrentamientos con las tropas locales amotinadas en la capital, Maseru, antes de conseguir imponer la paz y preservar la legalidad constitucional. 

La actividad facilitadora de Mandela se cobró su mayor éxito en Burundi, donde en octubre de 1999 tomó el relevo al fallecido Julius Nyerere, el esclarecido ex presidente tanzano, en los esfuerzos para la instalación de un poder compartido entre las distintas tendencias de la minoría tutsi y la mayoría hutu, cuyos enfrentamientos sectarios desde 1993 habían arrastrado al pequeño país centroafricano a una devastadora guerra civil. 

El 28 de agosto de 2000 Mandela presidió en Arusha, Tanzania, la firma de un Acuerdo de Paz y Reconciliación, el cual, si bien no detuvo todavía la guerra civil, sí puso en marcha en Burundi una transición política que iba a culminar positivamente en 2005 con la celebración de elecciones democráticas. El líder sudafricano anunció el fin de su mediación en Burundi el primero de noviembre de 2001, en la inauguración, vigilada por 700 soldados de su país, del nuevo Gobierno multipartito de transición, aunque se comprometió a continuar como "garante moral" del Acuerdo de Arusha. 

Dentro de la Presidencia, la última mediación destacada de Mandela fue, en marzo de 1999, en las negociaciones entre el régimen libio de 
Muammar al-Gaddafi y los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido para la suspensión de las sanciones de la ONU al país magrebí a cambio de la entrega a la justicia escocesa, para su juicio en los Países Bajos, de los dos ciudadanos libios acusados de perpetrar el atentado contra el avión de la Pan Am que en 1988 fue destruido en pleno vuelo sobre la localidad de Lockerbie. 4.2. Mandela, mediador en las guerras africanas; el encontronazo con Mugabe 
Durante su mandato, y también con posterioridad al mismo, el dirigente sudafricano ejerció una suprema autoridad moral en varios de los conflictos bélicos que asolaban el continente negro, presentándose a los contendientes como árbitro y facilitador. El 4 de mayo de 1997 intentó reconciliar, reuniéndolos en la ciudad congoleña de Point Noire, al dictador zaireño Mobutu Sese Seko y al líder guerrillero 
Laurent Kabila. La tentativa fracasó y al cabo de unos días Kabila y sus rebeldes conquistaron Kinshasa y pusieron término a 22 años de régimen mobutista. 

En la segunda guerra civil que estalló en agosto de 1998 en la rebautizada República Democrática del Congo, caracterizada por la profusión de contendientes y la mortalidad de civiles a una escala sin precedentes, y que terminó suponiendo la intervención militar directa de siete estados de la región, Mandela multiplicó sus esfuerzos pacificadores. 

Aunque sus simpatías por el Gobierno de Kabila eran manifiestas, el dirigente sudafricano adoptó en el seno de la SADC (de la que fue presidente de turno hasta septiembre de 1998) una posición sumamente cauta, hasta el punto de enfrentarse con el presidente zimbabwo, 
Robert Mugabe, por su decisión belicista de enviar un fuerte contingente de tropas en ayuda de Kabila, acosado desde el este por la potente ofensiva rwando-ugandesa. 

Los roces entre Mandela y Mugabe sugerían una rivalidad apenas soterrada por el liderazgo regional. Que Mugabe, un luchador por la libertad en la antigua Rhodesia del Sur devenido autócrata sin escrúpulos, hubiese sido en la década de los ochenta un gran valedor de la Línea del Frente, no fue óbice para que Mandela pusiera muy mala cara a la violenta reforma agraria lanzada por el Gobierno de Harare a finales de 1999, en la que sus partidarios, inflamados por la retórica nacionalista y de odio racial que destilaba el régimen del ZANU-PF, se dedicaron a asaltar las granjas de los ciudadanos blancos, causando muertos y destrucciones, y sumiendo al país en una situación social y política explosiva, amén de abocarlo a la ruina económica. 

En mayo de 2000, ya fuera de la Presidencia, y mientras Mbeki intentaba influir positivamente en el conflicto zimbabwo con su criticada estrategia de la "diplomacia tranquila", que omitía cualquier atisbo de crítica a Harare, Mandela se descolgó con unas declaraciones, insólitamente crudas en él, donde aseguraba que en África había "líderes que un día comandaron ejércitos de liberación" y que luego habían hecho "una enorme riqueza" y únicamente se mostraban interesados en "explotar a los pobres y movilizar a niños para lanzarlos a morir por su enriquecimiento personal". 

"Esa es la lección de la historia", sentenciaba Mandela, que "los tiranos de hoy pueden ser destruidos por vosotros [los pueblos que los padecen], y confío en que tengáis la capacidad de hacerlo". Preguntado por los asombrados periodistas si se estaba refiriendo a Mugabe, Mandela respondió: "Todo el mundo sabe de quién estoy hablando". En junio de 2008 Mandela volvería a fustigar a Mugabe, denunciando el "trágico fracaso del liderazgo" del presidente zimbabwo. 

La tendencia a buscar en la nueva Sudáfrica democrática una autoridad fuerte para la resolución de todo tipo de desavenencias y crisis nacionales en los estados de la zona pareció prefigurar un escenario de presencia militar activa. Sin embargo, el Mandela presidente se mostró bastante reticente a las fórmulas expeditivas, que permitirían a Sudáfrica demostrar a las claras su condición de potencia regional en la parte meridional del continente (como Nigeria podía serlo en África occidental), por entender que las intervenciones militares, ya fueran de interposición, de pacificación o en misión humanitaria, podían fácilmente añadir más leña al fuego y agravar el conflicto de turno.

La única excepción a este pensamiento, no por ello menos clamorosa y polémica por su carácter drástico y de injerencia, fue el envío el 22 de septiembre de 1998 de un destacamento de 800 soldados, junto con tropas de Botswana, al estado de Lesotho, pequeño reino independiente incrustado en Sudáfrica, entre las provincias del Cabo Oriental, KwaZulu-Natal y el Estado Libre, para poner orden en un contexto de crisis política poselectoral y de motines militares. 

La intervención del Ejército sudafricano, producida a petición del acosado primer ministro
Pakalitha Mosisili, dio lugar a algunos enfrentamientos con las tropas locales amotinadas en la capital, Maseru, antes de conseguir imponer la paz y preservar la legalidad constitucional. 

La actividad facilitadora de Mandela se cobró su mayor éxito en Burundi, donde en octubre de 1999 tomó el relevo al fallecido Julius Nyerere, el esclarecido ex presidente tanzano, en los esfuerzos para la instalación de un poder compartido entre las distintas tendencias de la minoría tutsi y la mayoría hutu, cuyos enfrentamientos sectarios desde 1993 habían arrastrado al pequeño país centroafricano a una devastadora guerra civil. 

El 28 de agosto de 2000 Mandela presidió en Arusha, Tanzania, la firma de un Acuerdo de Paz y Reconciliación, el cual, si bien no detuvo todavía la guerra civil, sí puso en marcha en Burundi una transición política que iba a culminar positivamente en 2005 con la celebración de elecciones democráticas. El líder sudafricano anunció el fin de su mediación en Burundi el primero de noviembre de 2001, en la inauguración, vigilada por 700 soldados de su país, del nuevo Gobierno multipartito de transición, aunque se comprometió a continuar como "garante moral" del Acuerdo de Arusha. 

Dentro de la Presidencia, la última mediación destacada de Mandela fue, en marzo de 1999, en las negociaciones entre el régimen libio de 
Muammar al-Gaddafi y los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido para la suspensión de las sanciones de la ONU al país magrebí a cambio de la entrega a la justicia escocesa, para su juicio en los Países Bajos, de los dos ciudadanos libios acusados de perpetrar el atentado contra el avión de la Pan Am que en 1988 fue destruido en pleno vuelo sobre la localidad de Lockerbie. 

Steve Jobs. La biografía El plan de Markkula


Steve Jobs. La biografía
El plan de Markkula consistía en llegar más allá del mercado de los aficionados a la tecnología. «Hablaba de cómo introducir el ordenador en casas normales, con gente normal, para que hicieran cosas como almacenar sus recetas favoritas o controlar sus cuentas de gastos», recordaba Wozniak. Markkula realizó una predicción muy audaz: «Vamos a ser una de las quinientas empresas más importantes en la lista de Fortune dentro de dos años. Este es el comienzo de toda una industria. Es algo que ocurre una vez en una década». A Apple le hicieron falta siete años para entrar en la lista de Fortune, pero la esencia de la predicción de Markkula resultó ser cierta.
Markkula se ofreció a avalar una línea de crédito de hasta 250.000 dólares a cambio de recibir un tercio de las participaciones de la empresa. Apple debía constituirse como corporación, y tanto él como Jobs y Wozniak recibirían cada uno el 26 % de las acciones. El resto se reservaría para atraer a futuros inversores. Los tres se reunieron en la cabaña situada junto a la piscina de Markkula y firmaron el trato. «Me parecía improbable que Mike volviera a ver alguna vez sus 250.000 dólares, y me impresionó que estuviera dispuesto a arriesgarse», recordaba Jobs.
Ahora era necesario convencer a Wozniak para que se dedicara a Apple a tiempo completo. «¿Por qué no puedo hacer esto como segundo trabajo y seguir en Hewlett-Packard como un empleo asegurado para el resto de mi vida?», preguntó. Markkula dijo que aquello no iba a funcionar, y le fijó una fecha límite a los pocos días para que se decidiera. «Crear una empresa me provocaba mucha inseguridad: me iban a pedir que diera órdenes a los demás y controlara su trabajo —comentó Wozniak—. Y yo sabía desde mucho tiempo atrás que nunca me iba a convertir en alguien autoritario». Por consiguiente, se dirigió a la cabaña de Markkula y aseguró que no pensaba abandonar Hewlett-Packard.
Markkula se encogió de hombros y dijo que de acuerdo, pero Jobs se enfadó mucho. Llamó a Wozniak para tratar de engatusarlo. Le pidió a algunos amigos que intentaran convencerlo. Gritó, chilló e incluso estalló un par de veces. Llegó a ir a casa de los padres de Wozniak, rompió a llorar y pidió la ayuda de Jerry Wozniak.
Para entonces, el padre de Woz se había dado cuenta de que apostar por el Apple II implicaba la posibilidad de ganar mucho dinero, y se unió a la causa de Jobs.
«Comencé a recibir llamadas en casa y en el trabajo de mi padre, mi madre, mi hermano y varios amigos —afirmó Wozniak—. Todos ellos me decían que había tomado la decisión equivocada». Nada de aquello surtió efecto. Hasta que Allen Baum —su compañero del club Buck Fry en el instituto Homestead— lo llamó. «Sí que deberías lanzarte y hacerlo», le dijo. Agregó que si entraba a trabajar a tiempo completo en Apple no tendría que ascender a puestos de dirección ni dejar de ser un ingeniero. «Aquello era exactamente lo que yo necesitaba oír —afirmó Wozniak—. Podía quedarme en la escala más baja del organigrama de la empresa, como ingeniero». Llamó a Jobs y le comunicó que ya estaba listo para embarcarse en el proyecto.
El 3 de enero de 1977, se creó oficialmente la nueva corporación, Apple Computer Co., que procedió a absorber la antigua sociedad formada por Jobs y Wozniak nueve meses antes. Poca gente tomó nota de aquello. Aquel mes, el Homebrew Club realizó una encuesta entre sus miembros y se vio que, de los 181 asistentes que poseían un ordenador personal, solo seis tenían un Apple. Jobs estaba convencido, no obstante, de que el Apple II cambiaría aquella situación.
Markkula se convirtió en una figura paterna para Jobs. Al igual que su padre adoptivo, estimulaba su gran fuerza de voluntad, y al igual que su padre biológico, acabó por abandonarlo. «Markkula representó para Steve una relación paternofilial tan fuerte como cualquier otra que este hubiera tenido», afirmó el inversor de capital riesgo Arthur Rock. Markkula comenzó a enseñarle a Jobs el mundo del marketing y las ventas. «Mike me tomó bajo su ala —dijo Jobs—. Sus valores eran muy similares a los míos. Siempre subrayaba que nunca se debía crear una empresa para hacerse rico. La meta debía ser producir algo en lo que creyeras y crear una compañía duradera».
Markkula escribió sus valores en un documento de una hoja, y lo tituló: «La filosofía de marketing de Apple», en el que se destacaban tres puntos. El primero era la empatía, una conexión íntima con los sentimientos del cliente. «Vamos a comprender sus necesidades mejor que ninguna otra compañía». El segundo era la concentración. «Para realizar un buen trabajo en aquello que decidamos hacer, debemos descartar lo que resulte irrelevante». El tercer y último valor, pero no por ello menos importante, recibía el incómodo nombre de «atribución». Tenía que ver con cómo la gente se forma una opinión sobre una compañía o un producto basándose en las señales que estos emiten. «La gente sí que juzga un libro por su cubierta —escribió—. Puede que tengamos el mejor producto, la mayor calidad, el software más útil, etcétera; pero si le ofrecemos una presentación chapucera, la gente pensará que es una chapuza; si lo presentamos de forma creativa y profesional, le estaremos atribuyendo las cualidades deseadas».
Durante el resto de su carrera, Jobs se preocupó, a veces de forma obsesiva, por el marketing y la imagen, e incluso por los detalles del empaquetado. «Cuando abres la caja de un iPhone o de un iPad, queremos que la experiencia táctil establezca la tónica de cómo vas a percibir el producto —declaró—. Mike me enseñó aquello».
REGIS MCKENNA
Un primer paso en el proceso era convencer al principal publicista del valle, Regis McKenna, para que se incorporara a Apple. McKenna, que provenía de Pittsburgh, de una familia numerosa de clase trabajadora, tenía metida en los huesos una dureza fría como el acero, pero la disfrazaba con su encanto. Tras abandonar los estudios universitarios, había trabajado para compañias como Fairchild y National Semiconductor antes de crear su propia empresa de relaciones públicas y publicidad. Sus dos especialidades eran organizar entrevistas exclusivas entre sus clientes y periodistas de su confianza, y diseñar memorables campañas publicitarias que sirvieran para crear imagen de marca con productos como los microchips. Una de aquellas campañas consistía en una serie de coloridos anuncios de prensa para Intel en los que aparecían coches de carreras y fichas de póker, en lugar de los habituales e insulsos gráficos de rendimiento. Aquellos anuncios llamaron la atención de Jobs. Telefoneó a Intel y les preguntó quién los había creado. «Regis McKenna», le dijeron. «Yo les pregunté qué era un Regis McKenna —comentó Jobs—, y me dijeron que era una persona». Cuando Jobs lo llamó, no logró ponerse en contacto con McKenna. En vez de eso lo pasaron con Frank Burge, un director de contabilidad, que trató de deshacerse de él. Jobs siguió llamando casi a diario.
Fuente: Steve Jobs. La biografía
Walter Isaacson
Traducción de
David González-Iglesias González/Torreclavero

Steve Jobs. La biografía



Steve Jobs. La biografía


Walter Isaacson
Aquello significaba que el suministro eléctrico no se encendía y apagaba sesenta veces por segundo, sino miles de veces, lo que permitía almacenar la energía durante un tiempo mucho menor, y por lo tanto desprendía menos calor. «Aquella fuente de alimentación conmutada fue tan revolucionaria como la placa lógica del Apple II — declaró posteriormente Jobs—. A Rod no le reconocen lo suficiente este mérito en los libros de historia, pero deberían. Todos los ordenadores actuales utilizan fuentes de alimentación conmutadas, y todas son una copia del diseño de Rod». A pesar de toda la brillantez de Wozniak, esto no es algo que él pudiera haber hecho. «Yo apenas sabía lo que era una fuente de alimentación conmutada», reconoció.
Paul Jobs le había enseñado en una ocasión a su hijo que la búsqueda de la perfección implicaba preocuparse incluso del acabado de las piezas que no estaban a la vista, y Steve aplicó aquella idea a la presentación de la placa base del Apple II; rechazó el diseño inicial porque las líneas no eran lo suficientemente rectas. Pero esta pasión por la perfección lo llevó a exacerbar sus ansias de controlarlo todo. A la mayoría de los aficionados a la electrónica y a los hackers les gustaba personalizar, modificar y conectar distintos elementos a sus ordenadores. Sin embargo, en opinión de Jobs, aquello representaba una amenaza para una experiencia integral y sin sobresaltos por parte de los usuarios. Wozniak, que en el fondo tenía alma de hacker, no estaba de acuerdo. Quería incluir ocho ranuras en el Apple II para que los usuarios pudieran insertar todas las placas de circuitos de menor tamaño y todos los periféricos que quisieran. Jobs insistió en que solo fueran dos, una para una impresora y otra para un módem. «Normalmente soy muy fácil de tratar, pero esta vez le dije: “Si eso es lo que quieres, vete y búscate otro ordenador” —recordaba Wozniak—. Sabía que la gente como yo acabaría por construir elementos que pudieran añadir a cualquier ordenador». Wozniak ganó la discusión aquella vez, pero podía sentir cómo su poder menguaba. «En aquel momento me encontraba todavía en una posición en la que podía hacer algo así. Ese no sería siempre el caso».
MIKE MARKKULA
Todo esto requería dinero. «La preparación de aquella carcasa de plástico iba a costar cerca de 100.000 dólares —señaló Jobs—, y llevar todo aquel diseño a la etapa de producción nos iba a costar unos 200.000 dólares». Volvió a visitar a Nolan Bushnell, en esta ocasión para pedirle que invirtiera algo de dinero y aceptara una participación minoritaria en la compañía. «Me pidió que pusiera 50.000 dólares y a cambio me entregaría un tercio de la compañía —comentó Bushnell—. Yo fui listísimo y dije que no. Ahora hasta me resulta divertido hablar de ello, cuando no estoy ocupado llorando».
Bushnell le sugirió a Jobs que probara suerte con un hombre franco y directo, Don Valentine, un antiguo director de marketing de la compañía National Semiconductor que había fundado Sequoia Capital, una de las primeras entidades de capital riesgo. Valentine llegó al garaje de Jobs a bordo de un Mercedes y vestido con traje azul, camisa y una elegante corbata. Bushnell recordaba que Valentine lo llamó justo después para preguntarle, solo medio en broma: «¿Por qué me has enviado a ver a esos renegados de la especie humana?». Valentine afirmó que no recordaba haber dicho tal cosa, pero admitió que pensó que el aspecto y el olor de Jobs eran más bien extraños. «Steve trataba de ser la personificación misma de la contracultura —comentó—. Llevaba una barba rala, estaba muy delgado y se parecía a Ho Chi Minh».
En todo caso, Valentine no se había convertido en un destacado inversor de Silicon Valley por fiarse de las apariencias. Lo que más le preocupaba era que Jobs no sabía nada de marketing, y que parecía dispuesto a ir vendiendo su producto por las tiendas de una en una. «Si quieres que te financie —le dijo Valentine— necesitas contar con una persona como socio que comprenda el marketing y la distribución y que pueda redactar un plan de negocio». Jobs tendía a mostrarse o cortante o solícito cuando personas mayores que él le daban consejos. Con Valentine sucedió esto último. «Envíame a tres posibles candidatos», contestó. Valentine lo hizo, Jobs entrevistó y conectó bien con uno de ellos, un hombre llamado Mike Markkula. Este acabaría por desempeñar una función crucial en Apple durante las dos décadas siguientes.
Markkula solo tenía treinta y tres años, pero ya se había retirado después de trabajar primero en Fairchild y luego en Intel, donde había ganado millones con sus acciones cuando el fabricante de chips salió a la Bolsa. Era un hombre cauto y astuto, con los gestos precisos de alguien que hubiera practicado la gimnasia en el instituto. Poseía un gran talento a la hora de diseñar políticas de precios, redes de distribución, estrategias de marketing y sistemas de control de finanzas. Y a pesar de su carácter un tanto reservado, también exhibía un lado ostentoso a la hora de disfrutar de su recién amasada fortuna. Se había construido él mismo una casa en el lago Tahoe, y después una inmensa mansión en las colinas de Woodside. Cuando se presentó para su primera reunión en el garaje de Jobs, no conducía un Mercedes oscuro como Valentine, sino un bruñidísimo Corvette descapotable dorado. «Cuando llegué al garaje, Woz estaba sentado a la mesa de trabajo y enseguida me enseñó orgulloso el Apple II —recordaría Markkula—. Yo pasé por alto el hecho de que los dos chicos necesitaban un corte de pelo, y quedé sorprendido con lo que vi en aquella mesa. Para el corte de pelo siempre habría tiempo».
A Jobs, Markkula le gustó al instante. «Era de baja estatura, y no lo habían tenido en cuenta para la dirección de marketing en Intel, lo cual, sospecho, influía en que quisiera demostrar su valía». A Jobs le pareció también un hombre decente y de fiar. «Se veía que no iba a jugártela aunque pudiera. Era persona con valores morales».
Wozniak quedó igualmente impresionado. «Pensé que era la persona más agradable que había conocido —aseguró—, ¡y lo mejor de todo es que le gustaba nuestro producto!».
Markkula le propuso a Jobs que desarrollaran juntos un plan de negocio. «Si el resultado es bueno, invertiré en ello —ofreció—, y si no, habrás conseguido gratis algunas semanas de mi tiempo». Jobs comenzó a acudir por las tardes a casa de Markkula, donde barajaban diferentes proyecciones financieras y se quedaban hablando hasta bien entrada la noche. «Realizábamos muchas suposiciones, como la de cuántos hogares querrían tener un ordenador personal, y había noches en las que nos quedábamos discutiendo hasta las cuatro de la madrugada», recordaba Jobs. Markkula acabó redactando la mayor parte del plan. «Steve solía decirme que me traería un apartado u otro en la siguiente ocasión, pero por lo general no lo entregaba a tiempo, así que acabé haciéndolo yo».
Fuente: Steve Jobs. La biografía
Walter Isaacson
Traducción de
David González-Iglesias González/Torreclavero

Davis, Bette : Actriz cinematográfica estadounidense

Dávila, Miguel  :  Militar y político hondureño (m. 1927). Presidente de la Republica (1907-1911)


Davis, Bette  :  Actriz cinematográfica estadounidense (1908-1989). De los ochenta filmes en que, aproximadamente intervino, los más conocidos son: Of human bondage (1934), Dangerous (1935), Jezabel (1938), All about Eve (1950), The Star (1953), What happened to Baby Jane? (1962)

Davis, Jefferson  :  Político estadounidense (1808-1889), presidente de la Confederación Sudista durante la guerra de Secesión

Davy, Humphrey  :  Químico ingles (1778-1829), inventor de la lámpara de seguridad que lleva su nombre, utilizada en las minas


Dayan, Moshe  :  Militar y político israelí (1915-1981). Reputado estratega, dirigió la campaña del Sinaí (1956) contra Egipto y, como ministro de Defensa, la ofensiva relámpago israelí de la guerra de los Seis Días (1967)

Calvo Sotelo, José : Político español

Calvo Sotelo, José  :  Político español (1893-1936). Ministro de Hacienda (1925-1930) bajo la dictadura del general Primo de Rivera. Su asesinato (13 de julio de 1936) a manos de un grupo de guardias de asalto incontrolados, se considera el detonante más inmediato del alzamiento del 18 de julio

Calvo Sotelo, Leopoldo  :  Político español (1926-    ). Miembro de UCD y ministro con C. Arias Navarro y A. Suárez. Presidente del gobierno de 1981 a 1982

Cam  :  Uno de los tres hijos de Noé, fundador de la estirpe de los camitas, sgún la genealogía de la Biblia.

Camacho Guizado, Eduardo  :  Crítico y novelista colombiano (1937-    ). La elegía funeral en la poesía española, José Asunción Silva, Sobre la raya


Camacho Guizado, Ricardo  :  Director de teatro colombiano  (1946-    ). Fundador del Teatro Libre de Bogotá

Churriguera : Familia de arquitectos y escritores españoles

Chueca, Federico  :  Compositor español (1846-1908). La Gran Vía; La alegría de la huerta

Churchill, Winston  :  Estadista británico (1874-1965). Ingresó en el ejército en 1895. En 1911 fue nombrado primer lord del Almirantazgo, puesto que abandonó (1915) tras el fracaso del desembarco en los Dardanelos, durante la primera Guerra Mundial. Nuevamente ministro en varias ocasiones. Al estallar la segunda Guerra Mundial (1939) entró a formar parte del gobierno y desde mayo de 1940 hasta julio de 1945 fue primer ministro. Primer ministro otra vez (1951-1955). Premio Nóbel de Literatura (1953). La segunda Guerra Mundial (memoria). Historia de los pueblos de habla inglesa

Churriguera  :  Familia de arquitectos y escritores españoles de los siglos xvii y xviii, que han dado nombre a una fase del barroco español (churrigueresco). José Benito (1665-1725) trabajó en Madrid y Salamanca y proyectó el Nuevo Baztán, cerca de Madrid. Su hermano Alberto (1676-1740) es autor de la fachada de la catedral de Valladolid y de la Plaza Mayor de Salamanca

Ciaxeres  :  Rey de los medos (633-584 a. C.); aliado con el rey de Babilonia, Nabopolasar, destruyó el imperio asirio (612)

Cibeles  :  Mitología Diosa asiática de la Tierra y de la fecundidad, que los romanos llamaron Rea,  también Gran Madre de los Dioses.


Eiffel, Alexandre-Gustave

Eiffel, Alexandre-Gustave  :  Ingeniero francés (1832-1923). Construyó en París, para la Exposición Universal de 1889, la torre -, completamente de hierro, de 300 m. de altura.

Eigen, Manfred  :  Físico alemán (1927-    ). Estudió las reacciones química ultrarrápidas. Premio Nóbel de Física 1967

Einstein, Albert  :  Físico y matemático alemán (1879-1955). Se graduó en física en el Instituto Politécnico de Zurich (1900) y en 1905 publicó tres trabajos de fundamental importancia para la física moderna: en el primero, que le habría de valer el Premio Nobel de Física 1921, explicaba el efecto fotoeléctrico (fotoelectricidad); en el segundo estudiaba las relaciones existentes entre masa y energía, estableciendo la famosa ecuación E = mc2; en el tercero, sentaba las bases de la teoría de la relatividad restringida, de consecuencias revolucionarias para la física moderna. En 1916 expuso la teoría de la relatividad generalizada. Privado de la nacionalidad al. por el gobierno nazi, a causa de su origen semítico, se refugió en EE.UU. Trabajó en el Instituto de Estudios de Princeton hasta 1945. E v.b.t

Eisenhower, Dwight David  :  General y estadista estadounidense (1890-1969). Durante la segunda Guerra Mundial dirigió el desembarco en África del N y fue comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa occid. Candidato republicano, fue elegido presidente de EE.UU. (1952-1956 y 1956-1960). Concluyó el armisticio en Corea


Eisenstein, Serguéi Mijáilovich  :  Director cinematográfico ruso (1898-1948), uno de los valores más relevantes de la historia del séptimo arte. El acorazado Potiomkin (1925); Octubre (1928); Iván el Terrible (1944-1946)

Quetzalcóatl, dios tolteca y azteca, y soberano legendario de México

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