Nelson Mandela - Los ingresos hospitalarios y caída en un estado crítico




6.2. Los ingresos hospitalarios y caída en un estado crítico
La salud de Mandela se resintió considerablemente a partir de 2011. Entre el 26 y el 28 de enero el ex presidente fue tratado de una infección respiratoria aguda con diagnóstico de neumonía en el Milpark Hospital de Johannesburgo. Una vez dado de alta, el convaleciente recibió la parte final de su tratamiento en su casa de Houghton. En adelante, Mandela tuvo a mano un equipo médico que le vigilaba las 24 horas. 

En Houghton fue visitado por la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, y sus hijas el 21 de junio. Semanas después fue trasladado a Qunu, donde sus biznietos soplaron por él las velas de su 93 cumpleaños. Esta vez no pudo verse al patriarca en vivo, pero la familia distribuyó una foto en la que se le veía sentado y sonriente rodeado de parte de su extensa parentela. 

Aquel 18 de julio, más de 12 millones de escolares sudafricanos cantaron el tradicionalHappy birthday al veterano líder de la lucha contra el apartheid. En Washington, 
Barack Obama hizo una declaración en la que ensalzó a Mandela como "un faro para la comunidad global". 

A lo largo de 2012 el estado de Mandela fue haciéndose más y más frágil. El 25 de febrero el ex presidente volvió a ingresar en un hospital de Johannesburgo aquejado de un fuerte dolor abdominal asociado a una hernia. Sometido a una laparoscopia, los facultativos decidieron mandarle de vuelta a casa al comprobar que no se trataba de "ningún problema serio". A finales de mayo, cumpliendo su expreso deseo, Mandela fue mudado de nuevo a la casa de Qunu, donde habían terminado unas obras de remodelación. 

A principios de julio se anuncio que la primogénita de Mandela, Zenani, había sido nombrada embajadora de Sudáfrica en Argentina. La principal personalidad política de la progenie era el nieto Mandla, hijo de Makgatho y de su esposa Ann Moseshla. Mandla Mandela, nacido en 1974 y en los últimos tiempos protagonista frecuente de los ecos de sociedad por su turbulenta vida conyugal, había heredado de sus mayores la jefatura del Consejo Tradicional Mvezo por decisión del clan tribal Madiba. Desde 2009 era además diputado nacional del ANC. 

El Día Internacional Nelson Mandela de 2012 registró los homenajes y eventos acostumbrados. En la víspera, Bill Clinton visitó al ilustre habitante de Qunu, al que pudo verse con gesto expresivo y rodeado de los suyos en una foto tomada en el curso del ágape familiar. En un mensaje particularmente ditirámbico, Obama, otro primer presidente negro de un país, dijo de Mandela que "su vida extraordinaria y su compromiso indeclinable con los principios de la democracia y la reconciliación continúan siendo un faro para personas de todo origen y condición que luchan por la dignidad, la justicia y la libertad". 

"Su historia personal", proseguía Obama, "es la de una voluntad inquebrantable, una integridad firme y una humildad permanente (…) Ha cambiado el curso de la historia, ha transformado su país, el continente y el mundo". El secretario general de la ONU,
Ban Ki Moon dirigió su propio mensaje de salutación y reconocimiento. 

Unas semanas más tarde, en agosto, la secretaria de Estado de Estados Unidos, 
Hillary Clinton, fue la enésima personalidad internacional que peregrinaba a Qunu. Del encuentro se facilitaron unas fotos mostrando al anfitrión sentado y rígido, pero todavía sonriente. Según la prensa sudafricana, las capacidades físicas e intelectuales del ex presidente, que estaba perdiendo la memoria, lo que podía ser señal de una incipiente demencia senil o de la enfermedad de Alzheimer, iban menguando poco a poco. 

Llegado diciembre, Mandela, quien al parecer ya no podía dar dos pasos, tuvo otra recaída. El día 8 fue hospitalizado en Pretoria con problemas respiratorios. El presidente Zuma le visitó en el Hospital Militar de la capital e intentó rebajar la inquietud generada, asegurando que no había "causa de alarma". 

Aunque primero se dijo que el paciente había ingresado para someterse a unos "análisis rutinarios", el caso fue que le diagnosticaron una infección pulmonar que sin duda era una recaída de la neumonía atajada en 2011. El 15 de diciembre, con la infección pulmonar aparentemente controlada, los médicos practicaron una endoscopia a Mandela para retirarle unos cálculos biliares. 

En estos días de confusión, el Gobierno fue acusado por sectores de la prensa de ocultar información y de manipular a la opinión pública sobre el estado de salud de Mandela, incluso de mentir sobre su hospitalización en el centro clínico militar de Pretoria. 

Como apuntó el periodista John Carlin, el ANC, nuevamente sacudido por las luchas por el poder, vivía una etapa de efervescencia con motivo de su 53ª Conferencia Nacional, a celebrar en Bloemfontein del 16 al 20 de diciembre, lo que favorecía el ambiente de intrigas. 

En este congreso, Zuma derrotó cómodamente a su retador interno, 
Kgalema Motlanthe, vicepresidente del partido desde 2007, presidente de la República por unos meses en 2008-2009 (entre la dimisión de Mbeki y la elección de Zuma) y a continuación vicepresidente de la misma. Al ganar la reelección como presidente ejecutivo del partido, Zuma se aseguraba su nominación para la investidura presidencial por la Asamblea Nacional que saliera de las elecciones de 2014, que salvo sorpresa descomunal iban a ser ganadas por quinta vez consecutiva por el ANC. 

Junto con Zuma, cuyo Gobierno no estaba haciendo gran cosa para combatir la corrupción generalizada, reducir el masivo desempleo y mejorar la deplorable situación educativa del país, ganó su particular envite Cyril Ramaphosa, el multimillonario patrón de varios emporios empresariales envuelto en todo tipo de escándalos relacionados con la corrupción, quien sustituyó a Motlanthe como número dos. Zuma y Ramaphosa se habían asegurado el terreno previamente forzando la expulsión de Julius Malema, el polémico y ya ex líder de la ANCYL, vocero del ala izquierda del partido con un discurso político muy radical, que recordaba al viejo extremismo negro. 

Estas eran las circunstancias que rodeaban al ya centenario ANC mientras el más famoso de sus líderes luchaba, en su avanzada ancianidad, para salir adelante. El 26 de diciembre, tras 18 días de hospitalización, Mandela pudo volver a su casa de Qunu. El 6 de enero de 2013 un portavoz oficial comunicó que su recuperación marchaba bien.
(Epígrafe en elaboración) 


6.3. Fallecimiento en diciembre de 2013

(Epígrafe en preparación) 

Elcano, Juan Sebastián : Navegante español

Elcano, Juan Sebastián  :  Navegante español (h. 1486-1526). Participó en la expedición de Magallanes. A la muerte de éste fue nombrado capitán (1521). Siguiendo la ruta del cabo de Buena Esperanza, llegó a España en 1522, a bordo de la nao Victoria, con lo que completó la primera vuelta al mundo

Electra  :  Mitología  Hija de Agamenón y de su esposa Clitemnestra, quien junto con Egisto asesinó a su marido. - ayudó a su hermano Orestes a ejecutar la venganza. Es la heroína de algunas tragedias de Sófocles, Eurípides y Esquilo. ¦ Psico. Complejo de -. Edipo.

Elena  :  Santa (h. 255-336); madre de Constantino. Se convirtió al cristianismo y dirigió la búsqueda de reliquias santas en Jerusalén. Conm., el 18 de agosto

Elgar, Edward William  :  Compositor ingles (1857-1934), autodidacta de influencia al. (Wagner y Brahms). El sueño de Geroncio (oratorio), Enigma, Falstaff (sinfonías)


Eliade, Mircea  :  Historiador de las religiones rumano (1907-1986). Gran parte de su obra está escrita en frances Autor de Aspectos del mito, Lo sagrado y lo profano, Herreros y alquimistas

Felipe : Nombre de reyes y soberanos.

Felipe  :  Nombre de santos: - de Betsaida. Mártir, uno de los apóstoles. Conm., el 3 de mayo.¦ - Neri. Sacerdote it. (1515-1595); fundador de la Congregación del Oratorio. Conm., el 26 de mayo

Felipe  :  Nombre de reyes y soberanos. Borgoña: - II el Atrevido (1342-1404), primer duque de Borgoña (1363). ¦ - III el Bueno (1396-1467), jefe de los borgoñones en la guerra de los Cien Años. España: - I el Hermoso (1478-1506), rey de Castilla por su matrimonio con Juana, hija de los Reyes Católicos. ¦ - II (1527-1598), rey de España. Subió al trono en 1556. Puso fin a la guerra con Francia con la victoria de San Quintín y la paz de Cateau-Cambrésis (1559). Intervino en la Liga Santa contra los turcos (victoria de Juan de Austria en Lepanto, 1571). Incorporó Portugal a España (1580). Simultáneamente, tuvo que hacer frente a la sublevación de los Países Bajos (1568-1598); en 1598, por la paz de Vernins, les otorgó el rey un gobierno autónomo, legándolos a su hija Isabel Clara Eugenia. Con la derrota de la Armada Invencible (1588) comenzó la decadencia naval española En el interior, tuvo que hacer frente a las sublevaciones moriscas andaluzas. Trasladó a Madrid la capitalidad de España. ¦ - III (1578-1621), hijo del anterior, subió al trono en 1598; durante la privanza de Lerma se firmó la paz con Francia y con Inglaterra (Londres, 1604). Una nueva sublevación en los Países Bajos obligó a otorgar la independencia a las Provincias Unidas de Holanda (Tregua de los Doce Años, 1609). De 1609 a 1614 tuvo lugar en España la expulsión de los Æmoriscos. ¦ - IV (1605-1665), hijo y sucesor del anterior, subió al trono en 1621; su privado Olivares fue el autor de las directrices política del reinado. Sostuvo numerosos conflictos con Francia y Holanda (derrota de Rocroi, 1641). En el interior, los intentos de centralización ocasionaron la guerra de Cataluña (1640-60) y la independencia de Portugal (1659). ¦ - V (1683-1746), primer rey de la dinastía borbónica, designado sucesor por Carlos II. Se enfrentó al archiduque Carlos en la guerra de Sucesión. En 1714 se promulgaron los decretos de Nueva Planta que abolieron los regímenes especiales de los pueblos ibéricos. ¦ - de Borbón y Grecia. Príncipe de Asturias (1968-    ), heredero de la Corona española. Francia: - II Augusto (1165-1223), rey desde 1180, venció en Bouvines (1214). ¦ - III el Atrevido (1245-1285), rey desde 1270; intentó apoderarse de Cataluña, pero fue derrotado. ¦ - IV el Hermoso (1268-1314), rey desde 1285, luchó contra el papa Bonifacio VIII. Excomulgado, hizo capturar al pontífice. ¦ - VI de Valois (1293-1350), rey desde 1328; durante su reinado se inició la guerra de los Cien Años

Felipe, León  :  Seudónimo del poeta español León Felipe Camino (1884-1968). Poesía de expresión directa y apasionada, a menudo con intenciones sociales. Exiliado en América desde 1938. Versos y oraciones de caminante, Llamadme publicano, El ciervo

Félix de Valois  :  Santo (1127-1212); religioso francés, fundador con san Juan de Mata de la orden de los Trinitarios. Conm., 20 de noviembre


Félix, María  :  Actriz mexicana (1915-    ). Interviene en numerosas películas: Enamorada, La bandida, etc.

Gandhi, Mohandas Karamchand

Gamboa, Federico  :  Escritor y diplomático mexicano (1864-1939). Suprema ley, Santa

Gamboa, Isaías  :  Escritor colombiano (1872-1904). Autor de la nov. La tierra nativa

Gandhi, Indira  :  Política india (1917-1984), hija y colaboradora de Nehru. Primera ministra. Murió asesinada. La sucedió su hijo Rajiv, asesinado a su vez cuando se hallaba en la oposición, en 1991


Gandhi, Mohandas Karamchand  :  (llamado Mahatma). Dirigente político y espiritual indio (1869-1948). Frente al gobierno colonial ingles predicó la «resistencia pasiva» y la «desobediencia civil». Estuvo encarcelado en varias  ocasiones, y participó posteriormente en las conversaciones que habían de conducir a la independencia (1947). Se opuso al sistema hindú de castas. Murió asesinado por un fanático hindú. E v.b.t


Ganesa  :  Divinidad hindú de la literatura y las ciencias, representada con cabeza de elefante.

Harrison, Benjamin: Político estadounidense

Harrison, Benjamin:  Político estadounidense (1833-1901), presidente de EE.UU. (1889-93)

Hartline, Haldan Keffer:  Médico estadounidense (1903-1983). Por sus descubrimientos relativos a los procesos químicos y fisiológicos de la visión, obtuvo, junto con R. Granit y G. Wald, el Premio Nóbel de Fisiología y Medicina 1967

Hartung, Hans:  Pintor aleman (1904-1989), abstracto

Harun al-Rashid:  Quinto califa abasia de Bagdad (766-809). Subió al trono en el 786. Personaje de Las mil y una noches


Harvey, William:  Médico ingles (1578-1657), investigador en anatomía y fisiología; describió la circulación de la sangre

Margaret Knight (1838-1914)


Margaret Knight (1838-1914)
Reina de las bolsas de papel
Margaret Knight era empleada en una fábrica de bolsas de papel cuando inventó una nueva pieza de la máquina que doblaba y pegaba automáticamente bolsas de papel creando fondos cuadrados para dichas bolsas.
Anteriormente, las bolsas de papel eran semejantes a los sobres. Los trabajadores rechazaron al principio su consejo de instalar el equipo porque pensaban que las mujeres no sabían nada de máquinas No obstante, en 1870 fundó la Eastern Paper Bag Company para comercializar su invento, que se sigue usando hoy en día. Aunque Margaret recibió su primera patente a la edad de treinta años, a los doce ya había inventado un aparato para parar la máquinas textiles y evitar que los obreros resultaran heridos. Recibió 26 patentes más a lo largo de su vida: un protector del vestido y de la falda (1883), un corchete para trajes (1884), una máquina de enumeración (1894), un marco para ventanas (1894) o un motor rotatorio (1902), entre otras.
Fuente: Mujeres Inventoras
Raquel Barcos Reyero
Eulalia Pérez Sedeño
Para más información sobre éstas y otras inventoras:

http://inventors.about.com/ library/ blwomeninventors.htm  

Nelson Mandela - La cruzada contra el sida


5.2. La cruzada contra el sida
El sida fue una de las máximas preocupaciones de Mandela desde que dejó la Presidencia. En la XIII Conferencia Internacional sobre la enfermedad, celebrada en julio de 2000 en Durban, el estadista se distanció de la anticientífica –y universalmente censurada- postura de Mbeki y varios miembros de su Gobierno, que rehusaban distribuir los caros fármacos antirretrovirales (ARV) entre los cinco millones de sudafricanos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) porque creían que el sida no tenía un origen vírico. 

Convertido en la estrella del evento, Mandela, con Mbeki presente, demandó al Gobierno de su propio país una intervención urgente, empezando por la facilitación de ARV genéricos a las embarazadas para reducir la tasa de transmisión materno-infantil. Sin embargo, de acuerdo con su carácter conciliador, para no agriar más la controversia, el orador dirigió unas palabras elogiosas a Mbeki, al que presentó como un "hombre inteligente que asume los planteamientos científicos seriamente y lidera un Gobierno que sé que está comprometido con los principios de la ciencia y la razón". 

Después de la Conferencia de Durban, Mbeki y el Departamento de Salud empezaron a matizar su actitud y, discretamente, fueron acercándose a la ortodoxia médica que auspiciaban organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia de las Naciones Unidas para el Sida (Onusida), aunque aún les costó otros tres años admitir al virus HIV como el causante de la enfermedad y dar luz verde al reparto de los ARV. 

Mandela volvió a ser ponente sobre el sida en las conferencias internacionales XIV, celebrada en Barcelona en julio de 2002, y XV, en Bangkok en julio de 2004. Su campaña 46664, que tomaba el nombre de su antiguo número de preso en Robben Island, siguió recaudando fondos para la lucha contra la enfermedad con la inestimable ayuda de algunas de las más destacadas figuras internacionales del pop y el rock, que celebraron conciertos musicales en Sudáfrica y Europa. 

Meses después de su intervención en la capital tailandesa, el 6 de enero de 2005, el octogenario anunciaba a los medios, en su casa de Johannesburgo y rodeado por sus familiares, la triste noticia de la muerte de su hijo Makgatho, a los 54 años de edad, víctima del sida. 

Abogado de profesión, viudo desde 2003 de su esposa Zondi (fallecida de una neumonía que, como se supo después, también había sido provocada por el sida) y padre de cuatro hijos, Makgatho había ingresado en noviembre anterior en un hospital de Johannesburgo, pero la noticia no había sido divulgada. Ahora, Mandela, a los 86 años, reclamó la necesidad de "dar publicidad al sida y no esconderlo, porque la única manera de convertirlo en una enfermedad normal, como la tuberculosis o el cáncer, es decir abiertamente que alguien ha muerto de sida, y así la gente dejará de considerarlo algo extraordinario". 

La salud del propio Mandela estaba en el punto de mira desde que en julio de 2001 le fue diagnosticado un cáncer de próstata. La dolencia quedó aparentemente curada tras siete semanas de tratamiento con radioterapia, al que el paciente, según los médicos, respondió de manera satisfactoria. 

Por otra parte, entre 2002 y 2004 Mandela vertió fuertes críticas a la política exterior de la Administración de 
George Bush en Estados Unidos en relación a Irak. Así, el ex presidente arremetió contra la Casa Blanca por lanzar la invasión del país árabe a espaldas de la ONU e instó a la comunidad internacional a parar la guerra; posteriormente, denunció la ocupación militar de Irak y los abusos allí cometidos. 5.2. La cruzada contra el sida
El sida fue una de las máximas preocupaciones de Mandela desde que dejó la Presidencia. En la XIII Conferencia Internacional sobre la enfermedad, celebrada en julio de 2000 en Durban, el estadista se distanció de la anticientífica –y universalmente censurada- postura de Mbeki y varios miembros de su Gobierno, que rehusaban distribuir los caros fármacos antirretrovirales (ARV) entre los cinco millones de sudafricanos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) porque creían que el sida no tenía un origen vírico. 

Convertido en la estrella del evento, Mandela, con Mbeki presente, demandó al Gobierno de su propio país una intervención urgente, empezando por la facilitación de ARV genéricos a las embarazadas para reducir la tasa de transmisión materno-infantil. Sin embargo, de acuerdo con su carácter conciliador, para no agriar más la controversia, el orador dirigió unas palabras elogiosas a Mbeki, al que presentó como un "hombre inteligente que asume los planteamientos científicos seriamente y lidera un Gobierno que sé que está comprometido con los principios de la ciencia y la razón". 

Después de la Conferencia de Durban, Mbeki y el Departamento de Salud empezaron a matizar su actitud y, discretamente, fueron acercándose a la ortodoxia médica que auspiciaban organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia de las Naciones Unidas para el Sida (Onusida), aunque aún les costó otros tres años admitir al virus HIV como el causante de la enfermedad y dar luz verde al reparto de los ARV. 

Mandela volvió a ser ponente sobre el sida en las conferencias internacionales XIV, celebrada en Barcelona en julio de 2002, y XV, en Bangkok en julio de 2004. Su campaña 46664, que tomaba el nombre de su antiguo número de preso en Robben Island, siguió recaudando fondos para la lucha contra la enfermedad con la inestimable ayuda de algunas de las más destacadas figuras internacionales del pop y el rock, que celebraron conciertos musicales en Sudáfrica y Europa. 

Meses después de su intervención en la capital tailandesa, el 6 de enero de 2005, el octogenario anunciaba a los medios, en su casa de Johannesburgo y rodeado por sus familiares, la triste noticia de la muerte de su hijo Makgatho, a los 54 años de edad, víctima del sida. 

Abogado de profesión, viudo desde 2003 de su esposa Zondi (fallecida de una neumonía que, como se supo después, también había sido provocada por el sida) y padre de cuatro hijos, Makgatho había ingresado en noviembre anterior en un hospital de Johannesburgo, pero la noticia no había sido divulgada. Ahora, Mandela, a los 86 años, reclamó la necesidad de "dar publicidad al sida y no esconderlo, porque la única manera de convertirlo en una enfermedad normal, como la tuberculosis o el cáncer, es decir abiertamente que alguien ha muerto de sida, y así la gente dejará de considerarlo algo extraordinario". 

La salud del propio Mandela estaba en el punto de mira desde que en julio de 2001 le fue diagnosticado un cáncer de próstata. La dolencia quedó aparentemente curada tras siete semanas de tratamiento con radioterapia, al que el paciente, según los médicos, respondió de manera satisfactoria. 

Por otra parte, entre 2002 y 2004 Mandela vertió fuertes críticas a la política exterior de la Administración de 
George Bush 
en Estados Unidos en relación a Irak. Así, el ex presidente arremetió contra la Casa Blanca por lanzar la invasión del país árabe a espaldas de la ONU e instó a la comunidad internacional a parar la guerra; posteriormente, denunció la ocupación militar de Irak y los abusos allí cometidos.

Mandela, mediador en las guerras africanas; el encontronazo con Mugabe



 Mandela, mediador en las guerras africanas; el encontronazo con Mugabe 
Durante su mandato, y también con posterioridad al mismo, el dirigente sudafricano ejerció una suprema autoridad moral en varios de los conflictos bélicos que asolaban el continente negro, presentándose a los contendientes como árbitro y facilitador. El 4 de mayo de 1997 intentó reconciliar, reuniéndolos en la ciudad congoleña de Point Noire, al dictador zaireño Mobutu Sese Seko y al líder guerrillero 
Laurent Kabila. La tentativa fracasó y al cabo de unos días Kabila y sus rebeldes conquistaron Kinshasa y pusieron término a 22 años de régimen mobutista. 

En la segunda guerra civil que estalló en agosto de 1998 en la rebautizada República Democrática del Congo, caracterizada por la profusión de contendientes y la mortalidad de civiles a una escala sin precedentes, y que terminó suponiendo la intervención militar directa de siete estados de la región, Mandela multiplicó sus esfuerzos pacificadores. 

Aunque sus simpatías por el Gobierno de Kabila eran manifiestas, el dirigente sudafricano adoptó en el seno de la SADC (de la que fue presidente de turno hasta septiembre de 1998) una posición sumamente cauta, hasta el punto de enfrentarse con el presidente zimbabwo, 
Robert Mugabe, por su decisión belicista de enviar un fuerte contingente de tropas en ayuda de Kabila, acosado desde el este por la potente ofensiva rwando-ugandesa. 

Los roces entre Mandela y Mugabe sugerían una rivalidad apenas soterrada por el liderazgo regional. Que Mugabe, un luchador por la libertad en la antigua Rhodesia del Sur devenido autócrata sin escrúpulos, hubiese sido en la década de los ochenta un gran valedor de la Línea del Frente, no fue óbice para que Mandela pusiera muy mala cara a la violenta reforma agraria lanzada por el Gobierno de Harare a finales de 1999, en la que sus partidarios, inflamados por la retórica nacionalista y de odio racial que destilaba el régimen del ZANU-PF, se dedicaron a asaltar las granjas de los ciudadanos blancos, causando muertos y destrucciones, y sumiendo al país en una situación social y política explosiva, amén de abocarlo a la ruina económica. 

En mayo de 2000, ya fuera de la Presidencia, y mientras Mbeki intentaba influir positivamente en el conflicto zimbabwo con su criticada estrategia de la "diplomacia tranquila", que omitía cualquier atisbo de crítica a Harare, Mandela se descolgó con unas declaraciones, insólitamente crudas en él, donde aseguraba que en África había "líderes que un día comandaron ejércitos de liberación" y que luego habían hecho "una enorme riqueza" y únicamente se mostraban interesados en "explotar a los pobres y movilizar a niños para lanzarlos a morir por su enriquecimiento personal". 

"Esa es la lección de la historia", sentenciaba Mandela, que "los tiranos de hoy pueden ser destruidos por vosotros [los pueblos que los padecen], y confío en que tengáis la capacidad de hacerlo". Preguntado por los asombrados periodistas si se estaba refiriendo a Mugabe, Mandela respondió: "Todo el mundo sabe de quién estoy hablando". En junio de 2008 Mandela volvería a fustigar a Mugabe, denunciando el "trágico fracaso del liderazgo" del presidente zimbabwo. 

La tendencia a buscar en la nueva Sudáfrica democrática una autoridad fuerte para la resolución de todo tipo de desavenencias y crisis nacionales en los estados de la zona pareció prefigurar un escenario de presencia militar activa. Sin embargo, el Mandela presidente se mostró bastante reticente a las fórmulas expeditivas, que permitirían a Sudáfrica demostrar a las claras su condición de potencia regional en la parte meridional del continente (como Nigeria podía serlo en África occidental), por entender que las intervenciones militares, ya fueran de interposición, de pacificación o en misión humanitaria, podían fácilmente añadir más leña al fuego y agravar el conflicto de turno.

La única excepción a este pensamiento, no por ello menos clamorosa y polémica por su carácter drástico y de injerencia, fue el envío el 22 de septiembre de 1998 de un destacamento de 800 soldados, junto con tropas de Botswana, al estado de Lesotho, pequeño reino independiente incrustado en Sudáfrica, entre las provincias del Cabo Oriental, KwaZulu-Natal y el Estado Libre, para poner orden en un contexto de crisis política poselectoral y de motines militares. 

La intervención del Ejército sudafricano, producida a petición del acosado primer ministro
Pakalitha Mosisili, dio lugar a algunos enfrentamientos con las tropas locales amotinadas en la capital, Maseru, antes de conseguir imponer la paz y preservar la legalidad constitucional. 

La actividad facilitadora de Mandela se cobró su mayor éxito en Burundi, donde en octubre de 1999 tomó el relevo al fallecido Julius Nyerere, el esclarecido ex presidente tanzano, en los esfuerzos para la instalación de un poder compartido entre las distintas tendencias de la minoría tutsi y la mayoría hutu, cuyos enfrentamientos sectarios desde 1993 habían arrastrado al pequeño país centroafricano a una devastadora guerra civil. 

El 28 de agosto de 2000 Mandela presidió en Arusha, Tanzania, la firma de un Acuerdo de Paz y Reconciliación, el cual, si bien no detuvo todavía la guerra civil, sí puso en marcha en Burundi una transición política que iba a culminar positivamente en 2005 con la celebración de elecciones democráticas. El líder sudafricano anunció el fin de su mediación en Burundi el primero de noviembre de 2001, en la inauguración, vigilada por 700 soldados de su país, del nuevo Gobierno multipartito de transición, aunque se comprometió a continuar como "garante moral" del Acuerdo de Arusha. 

Dentro de la Presidencia, la última mediación destacada de Mandela fue, en marzo de 1999, en las negociaciones entre el régimen libio de 
Muammar al-Gaddafi y los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido para la suspensión de las sanciones de la ONU al país magrebí a cambio de la entrega a la justicia escocesa, para su juicio en los Países Bajos, de los dos ciudadanos libios acusados de perpetrar el atentado contra el avión de la Pan Am que en 1988 fue destruido en pleno vuelo sobre la localidad de Lockerbie. 4.2. Mandela, mediador en las guerras africanas; el encontronazo con Mugabe 
Durante su mandato, y también con posterioridad al mismo, el dirigente sudafricano ejerció una suprema autoridad moral en varios de los conflictos bélicos que asolaban el continente negro, presentándose a los contendientes como árbitro y facilitador. El 4 de mayo de 1997 intentó reconciliar, reuniéndolos en la ciudad congoleña de Point Noire, al dictador zaireño Mobutu Sese Seko y al líder guerrillero 
Laurent Kabila. La tentativa fracasó y al cabo de unos días Kabila y sus rebeldes conquistaron Kinshasa y pusieron término a 22 años de régimen mobutista. 

En la segunda guerra civil que estalló en agosto de 1998 en la rebautizada República Democrática del Congo, caracterizada por la profusión de contendientes y la mortalidad de civiles a una escala sin precedentes, y que terminó suponiendo la intervención militar directa de siete estados de la región, Mandela multiplicó sus esfuerzos pacificadores. 

Aunque sus simpatías por el Gobierno de Kabila eran manifiestas, el dirigente sudafricano adoptó en el seno de la SADC (de la que fue presidente de turno hasta septiembre de 1998) una posición sumamente cauta, hasta el punto de enfrentarse con el presidente zimbabwo, 
Robert Mugabe, por su decisión belicista de enviar un fuerte contingente de tropas en ayuda de Kabila, acosado desde el este por la potente ofensiva rwando-ugandesa. 

Los roces entre Mandela y Mugabe sugerían una rivalidad apenas soterrada por el liderazgo regional. Que Mugabe, un luchador por la libertad en la antigua Rhodesia del Sur devenido autócrata sin escrúpulos, hubiese sido en la década de los ochenta un gran valedor de la Línea del Frente, no fue óbice para que Mandela pusiera muy mala cara a la violenta reforma agraria lanzada por el Gobierno de Harare a finales de 1999, en la que sus partidarios, inflamados por la retórica nacionalista y de odio racial que destilaba el régimen del ZANU-PF, se dedicaron a asaltar las granjas de los ciudadanos blancos, causando muertos y destrucciones, y sumiendo al país en una situación social y política explosiva, amén de abocarlo a la ruina económica. 

En mayo de 2000, ya fuera de la Presidencia, y mientras Mbeki intentaba influir positivamente en el conflicto zimbabwo con su criticada estrategia de la "diplomacia tranquila", que omitía cualquier atisbo de crítica a Harare, Mandela se descolgó con unas declaraciones, insólitamente crudas en él, donde aseguraba que en África había "líderes que un día comandaron ejércitos de liberación" y que luego habían hecho "una enorme riqueza" y únicamente se mostraban interesados en "explotar a los pobres y movilizar a niños para lanzarlos a morir por su enriquecimiento personal". 

"Esa es la lección de la historia", sentenciaba Mandela, que "los tiranos de hoy pueden ser destruidos por vosotros [los pueblos que los padecen], y confío en que tengáis la capacidad de hacerlo". Preguntado por los asombrados periodistas si se estaba refiriendo a Mugabe, Mandela respondió: "Todo el mundo sabe de quién estoy hablando". En junio de 2008 Mandela volvería a fustigar a Mugabe, denunciando el "trágico fracaso del liderazgo" del presidente zimbabwo. 

La tendencia a buscar en la nueva Sudáfrica democrática una autoridad fuerte para la resolución de todo tipo de desavenencias y crisis nacionales en los estados de la zona pareció prefigurar un escenario de presencia militar activa. Sin embargo, el Mandela presidente se mostró bastante reticente a las fórmulas expeditivas, que permitirían a Sudáfrica demostrar a las claras su condición de potencia regional en la parte meridional del continente (como Nigeria podía serlo en África occidental), por entender que las intervenciones militares, ya fueran de interposición, de pacificación o en misión humanitaria, podían fácilmente añadir más leña al fuego y agravar el conflicto de turno.

La única excepción a este pensamiento, no por ello menos clamorosa y polémica por su carácter drástico y de injerencia, fue el envío el 22 de septiembre de 1998 de un destacamento de 800 soldados, junto con tropas de Botswana, al estado de Lesotho, pequeño reino independiente incrustado en Sudáfrica, entre las provincias del Cabo Oriental, KwaZulu-Natal y el Estado Libre, para poner orden en un contexto de crisis política poselectoral y de motines militares. 

La intervención del Ejército sudafricano, producida a petición del acosado primer ministro
Pakalitha Mosisili, dio lugar a algunos enfrentamientos con las tropas locales amotinadas en la capital, Maseru, antes de conseguir imponer la paz y preservar la legalidad constitucional. 

La actividad facilitadora de Mandela se cobró su mayor éxito en Burundi, donde en octubre de 1999 tomó el relevo al fallecido Julius Nyerere, el esclarecido ex presidente tanzano, en los esfuerzos para la instalación de un poder compartido entre las distintas tendencias de la minoría tutsi y la mayoría hutu, cuyos enfrentamientos sectarios desde 1993 habían arrastrado al pequeño país centroafricano a una devastadora guerra civil. 

El 28 de agosto de 2000 Mandela presidió en Arusha, Tanzania, la firma de un Acuerdo de Paz y Reconciliación, el cual, si bien no detuvo todavía la guerra civil, sí puso en marcha en Burundi una transición política que iba a culminar positivamente en 2005 con la celebración de elecciones democráticas. El líder sudafricano anunció el fin de su mediación en Burundi el primero de noviembre de 2001, en la inauguración, vigilada por 700 soldados de su país, del nuevo Gobierno multipartito de transición, aunque se comprometió a continuar como "garante moral" del Acuerdo de Arusha. 

Dentro de la Presidencia, la última mediación destacada de Mandela fue, en marzo de 1999, en las negociaciones entre el régimen libio de 
Muammar al-Gaddafi y los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido para la suspensión de las sanciones de la ONU al país magrebí a cambio de la entrega a la justicia escocesa, para su juicio en los Países Bajos, de los dos ciudadanos libios acusados de perpetrar el atentado contra el avión de la Pan Am que en 1988 fue destruido en pleno vuelo sobre la localidad de Lockerbie. 

Steve Jobs. La biografía El plan de Markkula


Steve Jobs. La biografía
El plan de Markkula consistía en llegar más allá del mercado de los aficionados a la tecnología. «Hablaba de cómo introducir el ordenador en casas normales, con gente normal, para que hicieran cosas como almacenar sus recetas favoritas o controlar sus cuentas de gastos», recordaba Wozniak. Markkula realizó una predicción muy audaz: «Vamos a ser una de las quinientas empresas más importantes en la lista de Fortune dentro de dos años. Este es el comienzo de toda una industria. Es algo que ocurre una vez en una década». A Apple le hicieron falta siete años para entrar en la lista de Fortune, pero la esencia de la predicción de Markkula resultó ser cierta.
Markkula se ofreció a avalar una línea de crédito de hasta 250.000 dólares a cambio de recibir un tercio de las participaciones de la empresa. Apple debía constituirse como corporación, y tanto él como Jobs y Wozniak recibirían cada uno el 26 % de las acciones. El resto se reservaría para atraer a futuros inversores. Los tres se reunieron en la cabaña situada junto a la piscina de Markkula y firmaron el trato. «Me parecía improbable que Mike volviera a ver alguna vez sus 250.000 dólares, y me impresionó que estuviera dispuesto a arriesgarse», recordaba Jobs.
Ahora era necesario convencer a Wozniak para que se dedicara a Apple a tiempo completo. «¿Por qué no puedo hacer esto como segundo trabajo y seguir en Hewlett-Packard como un empleo asegurado para el resto de mi vida?», preguntó. Markkula dijo que aquello no iba a funcionar, y le fijó una fecha límite a los pocos días para que se decidiera. «Crear una empresa me provocaba mucha inseguridad: me iban a pedir que diera órdenes a los demás y controlara su trabajo —comentó Wozniak—. Y yo sabía desde mucho tiempo atrás que nunca me iba a convertir en alguien autoritario». Por consiguiente, se dirigió a la cabaña de Markkula y aseguró que no pensaba abandonar Hewlett-Packard.
Markkula se encogió de hombros y dijo que de acuerdo, pero Jobs se enfadó mucho. Llamó a Wozniak para tratar de engatusarlo. Le pidió a algunos amigos que intentaran convencerlo. Gritó, chilló e incluso estalló un par de veces. Llegó a ir a casa de los padres de Wozniak, rompió a llorar y pidió la ayuda de Jerry Wozniak.
Para entonces, el padre de Woz se había dado cuenta de que apostar por el Apple II implicaba la posibilidad de ganar mucho dinero, y se unió a la causa de Jobs.
«Comencé a recibir llamadas en casa y en el trabajo de mi padre, mi madre, mi hermano y varios amigos —afirmó Wozniak—. Todos ellos me decían que había tomado la decisión equivocada». Nada de aquello surtió efecto. Hasta que Allen Baum —su compañero del club Buck Fry en el instituto Homestead— lo llamó. «Sí que deberías lanzarte y hacerlo», le dijo. Agregó que si entraba a trabajar a tiempo completo en Apple no tendría que ascender a puestos de dirección ni dejar de ser un ingeniero. «Aquello era exactamente lo que yo necesitaba oír —afirmó Wozniak—. Podía quedarme en la escala más baja del organigrama de la empresa, como ingeniero». Llamó a Jobs y le comunicó que ya estaba listo para embarcarse en el proyecto.
El 3 de enero de 1977, se creó oficialmente la nueva corporación, Apple Computer Co., que procedió a absorber la antigua sociedad formada por Jobs y Wozniak nueve meses antes. Poca gente tomó nota de aquello. Aquel mes, el Homebrew Club realizó una encuesta entre sus miembros y se vio que, de los 181 asistentes que poseían un ordenador personal, solo seis tenían un Apple. Jobs estaba convencido, no obstante, de que el Apple II cambiaría aquella situación.
Markkula se convirtió en una figura paterna para Jobs. Al igual que su padre adoptivo, estimulaba su gran fuerza de voluntad, y al igual que su padre biológico, acabó por abandonarlo. «Markkula representó para Steve una relación paternofilial tan fuerte como cualquier otra que este hubiera tenido», afirmó el inversor de capital riesgo Arthur Rock. Markkula comenzó a enseñarle a Jobs el mundo del marketing y las ventas. «Mike me tomó bajo su ala —dijo Jobs—. Sus valores eran muy similares a los míos. Siempre subrayaba que nunca se debía crear una empresa para hacerse rico. La meta debía ser producir algo en lo que creyeras y crear una compañía duradera».
Markkula escribió sus valores en un documento de una hoja, y lo tituló: «La filosofía de marketing de Apple», en el que se destacaban tres puntos. El primero era la empatía, una conexión íntima con los sentimientos del cliente. «Vamos a comprender sus necesidades mejor que ninguna otra compañía». El segundo era la concentración. «Para realizar un buen trabajo en aquello que decidamos hacer, debemos descartar lo que resulte irrelevante». El tercer y último valor, pero no por ello menos importante, recibía el incómodo nombre de «atribución». Tenía que ver con cómo la gente se forma una opinión sobre una compañía o un producto basándose en las señales que estos emiten. «La gente sí que juzga un libro por su cubierta —escribió—. Puede que tengamos el mejor producto, la mayor calidad, el software más útil, etcétera; pero si le ofrecemos una presentación chapucera, la gente pensará que es una chapuza; si lo presentamos de forma creativa y profesional, le estaremos atribuyendo las cualidades deseadas».
Durante el resto de su carrera, Jobs se preocupó, a veces de forma obsesiva, por el marketing y la imagen, e incluso por los detalles del empaquetado. «Cuando abres la caja de un iPhone o de un iPad, queremos que la experiencia táctil establezca la tónica de cómo vas a percibir el producto —declaró—. Mike me enseñó aquello».
REGIS MCKENNA
Un primer paso en el proceso era convencer al principal publicista del valle, Regis McKenna, para que se incorporara a Apple. McKenna, que provenía de Pittsburgh, de una familia numerosa de clase trabajadora, tenía metida en los huesos una dureza fría como el acero, pero la disfrazaba con su encanto. Tras abandonar los estudios universitarios, había trabajado para compañias como Fairchild y National Semiconductor antes de crear su propia empresa de relaciones públicas y publicidad. Sus dos especialidades eran organizar entrevistas exclusivas entre sus clientes y periodistas de su confianza, y diseñar memorables campañas publicitarias que sirvieran para crear imagen de marca con productos como los microchips. Una de aquellas campañas consistía en una serie de coloridos anuncios de prensa para Intel en los que aparecían coches de carreras y fichas de póker, en lugar de los habituales e insulsos gráficos de rendimiento. Aquellos anuncios llamaron la atención de Jobs. Telefoneó a Intel y les preguntó quién los había creado. «Regis McKenna», le dijeron. «Yo les pregunté qué era un Regis McKenna —comentó Jobs—, y me dijeron que era una persona». Cuando Jobs lo llamó, no logró ponerse en contacto con McKenna. En vez de eso lo pasaron con Frank Burge, un director de contabilidad, que trató de deshacerse de él. Jobs siguió llamando casi a diario.
Fuente: Steve Jobs. La biografía
Walter Isaacson
Traducción de
David González-Iglesias González/Torreclavero

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